Hoy estoy en CTesifonte, después de la interrupción de Alejandro Magno y sus helenizantes sucesores, cuando los sasánidas impusieron su control sobre el imperio persa. Todavía hoy permanece en pie el gran salón del palacio de Cosroes I, que dicen poseía la bóveda de ladrillo de mayor luz del mundo, dominando el paisaje como anteriormente lo había hecho el zigurat.
En los días de audiencia, el suelo de debajo de la bóveda se cubría con alfombras, una de las cuales, conocida como la Alfombra de Invierno o Alfombra de la Primavera de Cosroes, constituía uno de los tesoros de CTesifonte. Dicen que tenía unos treinta metros de cuadrados de superficie y estaba tejida en seda con bordados de oro y piedras preciosas.
![]() |
En ella se representaba un hermoso jardín de recreo con arroyos y caminos, adornado con arboles y flores. En los cuadrantes aparecían colores azules, rojos, amarillos, blancos y verdes, en piedras preciosas que dibujaban las flores. El suelo y los canales estaban tejidos en oro y el agua en cristal de roca. Los arboles eran de oro y plata y los frutos de piedras coloreada. Un borde exterior de esmeraldas representaba una pradera.
De este modo los reyes sasánidas conseguían prolongar la primavera extendiendo sus alfombras a los pies de sus tronos. Comienza aquí la tradición de las alfombras persas del jardín, tradición que ha llegado hasta el presente, dejando testimonio del jardín del paraíso terrenal persa.

